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lunes, 15 de julio de 2019

Restaurante Balandret

Ya sabéis que últimamente voy buscando restaurantes con algún tipo de zona infantil. Y entre los que voy encontrando, acudimos a los que sé que nos van a gustar tanto por la comida como por el trato a Lucia.

El último fue Balandret, en el Paseo Neptuno de Valencia, en la playa de la Malvarrosa. Es un hotel con restaurante, típico de la zona de playa con una zona infantil acristalada con un monitor.

La zona infantil no está muy cuidada, pero el hecho de que haya una persona con los nenes ya te da cierta confianza, además de que les entretiene con juegos, canciones, pintándoles la cara o dibujando en una pared-pizarra.

En cuanto a la comida, pedimos puntilla rebozada, pulpo a la brasa y clóchinas.




De los tres platos, me quedo con el pulpo. Aun así, la ración no era demasiado grande. La puntilla no la probé. Las clóchinas estaban muy buenas.

Como principal pedimos paella valenciana. He probado mejores, pero estaba muy buena.


Me sorprendieron gratamente los postres. Yo pedí un pincho de fruta con helado. Venía acompañado de una tarrina con chocolate puro en el que mojar las piezas de fruta.


La tarta de queso estaba muy buena también. De sabor intenso.


También pedimos brownie con helado de mango y tiramisú. Estos dos postres no los probé. Pero estéticamente llamaban positivamente la atención. 



El servicio, un poco lento pero muy atento. 

Así que si estás por la playa de Valencia, quieres comer comida típica valenciana y vas con nenes pequeños, Balandret es una buena opción. 


martes, 9 de abril de 2019

Meraki Beach Hotel

Ya hace un mes que fui al Meraki Beach Hotel, un restaurante (y hotel) a primera línea de playa, en la Pobla de Vallbona. Había oído hablar de él y el destino o la casualidad hizo que hiciéramos una comida de empresa allí mismo.

Tomamos el menú, que comenzó con un gazpacho de fresas. Como todos los gazpachos, no me gustó. Me sabía a ajo y vinagre.


Seguimos con un paté de habitas que pasó sin pena ni gloria. Sinceramente, no supimos a qué sabía y tuvimos que preguntar de qué era.


Los buñuelos de bacalao estaban ricos, aunque se notaba mucho que eran congelados.


El milhojas de queso de cabra no lo probé.


Como platos principales podíamos elegir entre calamar y hortalizas, carrillera con alcachofas confitadas o arroz negro con emulsión de ajos tiernos. Yo elegí esta última opción.



Ración, pequeña. Arroz, normal, correcto.

Tenía mejor aspecto el arroz de verduras (opción vegetariana). Sin embargo, cuando lo probé no me acabó de convencer: tenía un sabor muy fuerte a especias.


De postre, un combinado a compartir: macedonia de frutas, tarta de tres chocolates y bizcocho con helado.


En definitiva, desde mi punto de vista, el Meraki Beach Hotel es un restaurante para turistas o gente que busque comer en primera línea de playa.

viernes, 11 de enero de 2019

La Ferradura

Desde que Lucia es una más para comer, buscamos restaurantes en los que haya zona infantil o algún atractivo para ella. Y entre los que tengo en la lista, el día de Reyes fuimos a La Ferradura, en la playa de La Patacona.

Es un salón de bodas, acristalado, con vistas al mar y al parque infantil que tiene en la terraza.

Imagen de la web del restaurante.

No te recibe nadie al llegar, tu reserva está en un "sitting", como en las bodas, y ya te diriges tu solo a tu mesa donde te espera tu camarero. Un poco frío todo...


En cuanto a la comida, pedimos pulpo y sepia para picar. Muy bueno, muy buen sabor. En definitiva, género de calidad.



Un día antes llamé para encargar una fideuà del senyoret para cinco.


Las raciones eran más bien cortas. La fideuà era para cinco y comimos cuatro. Menos mal que Lucia estaba durmiendo. Eso sí, de sabor estaba buenísima. De las mejores que he probado.

No hay foto de los postres. ¿Por qué? Porque se despertó Lucia. Pedimos piña y brownie con crema de café. Además, nos ofrecieron Roscón de Reyes tras los cafés.

En definitiva, el servicio me pareció impersonal, muy de "salón del bodas". Pero es que lo es... Algo caro para la cantidad de comida, pero de muy buena calidad.

viernes, 29 de junio de 2018

La Selva

El pasado domingo visitamos La Selva, un restaurante que conocí a través de esta noticia de Valencia Plaza. Y es que ahora mismo, un restaurante con zona infantil, puede ahorrarnos unas cuantas carreras por el restaurante. De hecho, nuestra intención es visitarlos todos. De momento, ya hemos tachado uno de la lista.

Reservé a través de El Tenedor. Tomaríamos el menú Amazonas, que incluía cinco entrantes, un plato principal a elegir y dos postres. Todo (más café y la primera bebida), por 25 €.

Empezamos con una ensaladilla de atún:


No soy muy amante de las ensaladillas,  pero he de reconocer que estaba buena. El atún marinado le daba un toque diferente.

Seguimos con el pan bao de panceta teriyaki. Con un toque picante, pero muy buen sabor. 



Están de moda los "bao", sí. Pero es que, por lo general, están muy buenos...

Después llegaron las gyozas con salsa Hoisin. Más que a empanadilla japonesa me recordó a la empanadilla criolla. De hecho, en lugar de cocinada al vapor, estaba frita. No obstante, me gustó mucho el sabor.


Seguimos con los tacos de pato con cebolla, pimiento y mango. El contraste de sabores me gustó mucho. El único pero fue la masa de la tortita. Estaba algo correosa.



Por último, llegaron las alitas de pollo crujientes con mayonesa de Kimchee. El pollo estaba muy tierno. Pero muy picante.



Como platos principales, podíamos elegir entre bacalao con verduritas al wok, entraña argentina a la parrilla o arroz meloso de marisco


El arroz estaba muy bueno de sabor, aunque demasiado hecho. Por lo que respecta a la carne, estaba muy tierna y en su punto. Aunque la ración era algo escasa.


Por lo que respecta al postre, fue el plato que más nos decepcionó. Café en texturas y créme brûlée


El primero estaba formado por una bola de helado de café cubierta por una Mousse de café.


El segundo era el típico postre francés que recuerda mucho a la crema catalana.


El servicio fue muy bueno. Aunque lo mejor, sin duda, fue la zona de juegos de la que Lucia disfrutó al máximo. 



Así pues, recomiendo este restaurante a quienes quieran salir a comer con niños pequeños. Los tienes controlados en todo momento y, aunque el menú no sea de Estrella Michelín, no se come mal del todo. 

miércoles, 30 de mayo de 2018

Alqueria del Pou

Ya os había hablado de la Alqueria del Pou cuando fui a la de la Mar. Aun así, como esta pasada semana volví, aproveché para hacer unas fotos y enseñaros algunos de sus platos más típicos.

Este es el caso de la tortilla de pescaito, muy típica en las tres Alquerías. 


Como siempre, estaba muy buena. Tierna, sabrosa y crujiente por fuera.


Fuera de carta había pulpo a la brasa. No nos lo pensamos dos veces. Era un pulpo completo pequeño pero muy bueno. Con sus patatas y un par de salsas que complementaban muy bien el plato. Viendo la cantidad de platos de pulpo que salían de cocina, podría decir que es uno de los platos estrella.

En cuanto al arroz, pedimos Arròs del senyoret. ESPECTACULAR. El arroz estaba en su punto y el sabor estaba muy acertado. En definitiva, sobró la paella y poco máss.


El coulant con helado de vainilla fue el postre elegido. El bizcocho estaba calentito y el helado se deshacía, lo que hizo que el postre desapareciera en cuestión de segundos. ¿Buena señal, no? Estaba buenísimo.


Tras el postre y el café nos ofrecieron un chupito de Mistela y "coca de llanda". Un detalle de la casa que ofrecen también en el resto de Alquerías.

En definitiva, acudiendo a este tipo de restaurantes sabes que no fallas. 


miércoles, 14 de marzo de 2018

Restaurante Polideportivo Picassent

Dentro del recinto deportivo del Polideportivo de Picassent se encuentro el Restaurante Polideportivo de Picassent. Un local en el que igual te puedes tomar un café, almorzar un buen bocadillo, tomar el aperitivo o una cerveza o probar uno de los mejores arroces con bogavante de la zona.

Aunque, esta vez, en lugar de comer el típico arroz, pedimos paella valenciana.

El local es bastante grande y a partir de las 14:30 horas, con todas las mesas ocupadas, el servicio se relantiza. Sabiéndolo, fuimos pronto (13:30 horas) y nos atendieron muy bien. Solo se demoraron un poco en el servicio de los postres y cafés, porque ya estábamos en hora punta.

Comenzamos con un aperitivo, cortesía de la casa: ensaladilla de salmón con sésamo. Muy bueno.


Para picar pedimos tellinas y pulpo a la brasa. Las tellinas no tenían demasiada arena. Con el picadillo que las acompañaba estaban buenísimas.


El pulpo a la brasa estaba exquisito. En su punto, tanto de textura como de sabor. 


En cuanto a la paella valenciana, de las mejores que he probado. No había ni un dedo de arroz y estaba en su punto. 


Quizá lo más flojo de toda la comida fueron los postres. Tanto el brownie como la tarta de queso con arándanos estaban demasiado fríos, como si salieran de la nevera o el congelador. Aun así, estaban buenos de sabor. 



En definitiva, un buen restaurante para comer en familia, para comidas con amigos (para la temporada navideña hay que reservar con meses de antelación) o para degustar un buen arroz típico valenciano.

jueves, 18 de enero de 2018

Viva Mascaraque

No hay nada mejor que aprovechar un viaje a la capital para borrar otro restaurante de mi lista de "pendientes". Esta vez tocaba visitar el concurrido barrio de El Carmen. Mira que me gusta poco ir a comer a dicha zona porque es imposible aparcar y casi siempre acabas perdido entre callejones. Pero tiene su encanto... además de cientos de locales de restauración que valen la pena. Entre ellos Viva Mascaraque.


Supe de él a través de Instagram (@vivamascaraque) y algo me decía que no me iba a defraudar. Encima, lo encontré por El Tenedor con una puntuación de 9,1 sobre 10. Así que reservé para el pasado domingo.

La carta es corta y está pensada para comer de tapeo. Sin embargo, tienen un menú de mediodía que cambia semanalmente y que consta de cuatro entrantes, un principal y dos postres. En un principio, este es el menú que nos presentaron:

Y digo "en un principio", porque por falta de género cambiaron la mitad de los platos. Un detalle que no nos importó por la calidad de los "sustitutos".

Comenzamos con un aperitivo, una oliva rellena de crema de cacahuete. No la probé. Las aceitunas no son lo mío.

Seguimos con los entrantes. El primero, aguacate, mango y salmón con pipas. Diferente y fresco. Perfecto para comenzar.


Después seguimos con uno de los platos modificados respecto al menú presentado. En lugar de la crema tibia de sepia y su carpaccio, nos ofrecieron crema de calabaza con foie rayado en kimchi. Muy dulce para mi gusto.


Me gustó mucho más las verduras en tres cocciones doradas a la pancha con huevo y ajo negro. El ajo negro venía en una pipeta. Las verduras (distinguí remolacha, zanahoria y pimiento) estaban muy tiernas.

El siguiente plato fue otra de las variaciones del menú. En lugar de ostra en tempura con mayonesa de agua de ostras, nori y codium, nos ofrecieron cocochas de bacalao con caviar de arenque y bizcocho de tarta capuchina. Un plato diferente, con gustos y texturas que combinaban muy bien en el paladar.


Pero, desde luego, el plato estrella fue el arroz. Escogimos el de conejo confitado y boletus. Y estaba... espectacular. No sobró nada. El arroz estaba en su punto y el sabor era muy meloso. En definitiva, para repetir.


En cuanto a los postres, también hubo modificaciones respecto a la carta y esta vez no nos avisaron. De hecho, me he dado cuenta al escribir esta entrada. Sí que nos presentaron la torrija de brioche con manzana caramelizada. Iba acompañada por un helado que yo identifiqué como hierbabuena o similar. Muy bueno.


Como segundo de los postres, en lugar de ser la piña, menta y merengue anunciada, nos presentaron frutos rojos glaseados de sabayón y helado de chocolate blanco. No sé cómo estaría la piña pero este estaba buenísimo.


En definitiva, los "fallos" en el menú se enmendaron con la calidad de los platos (sobre todo del arroz) y el servicio. Recomendado si estáis o pasáis por El Carmen.